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ALCOHOLíMETROS: ¿SON FIABLES?

Cada vez más, proliferan en gasolinas y centros de recambio de automoción unos pequeños alcoholímetros que -se supone- deben salvarnos de una buena multa y de los riesgos de conducir bajo los efectos de alcohol. La idea no es mala y demuestra que el tema comienza, por fin, a calar entre los conductores. Pero ¿Hasta qué punto son fiables estos aparatitos? ¿Son suficientemente precisos? Y sobre todo ¿Nos pagará la revista las copas con la excusa de la prueba?

Tal y como andan las cosas, no podemos ir bromeando con el alcohol. Se acabó esa tolerancia “mediterranea”… Además de los riesgos que ya conocemos -de por si sobradamente convincentes- las sanciones administrativas y penales en vigor recomiendan extrema prudencia. La incompatibilidad total entre alcohol y carretera comienza a estar ya asumida de un modo natural por los conductores normales y, con ella, surge una industria paralela de alcoholímetros domésticos que intenta echarles una mano. La intención es buena pero resulta que, al final, muchos conductores acaban confiando su seguridad y sus puntos de carnet a la lectura arrojada por un aparato de 20 adquirido en una gasolinera. Hoy hemos querido saber si realmente estos dispositivos ofrecen datos coherentes, dado que son más bien sencillos, o se trata de uno de tantos “papadineros” que llegan al mercado para aprovecharse de la buena fe de la gente… Para realizar la prueba, compramos cuatro de los modelos más habituales en el mercado y comparamos sus resultados con los aparatos oficiales usados por la Policía Local de Sant Cugat del Vallés para realizar sus denuncias.

 

LA PRECISIÓN DE LA AUTORIDAD

Para realizar la prueba contamos con la colaboración, como hemos dicho, de la Policía Local de Sant Cugat del Vallés, en la persona del Sargento Garrido y la Cabo Mercedes González, que nos prestaron su equipo y sus conocimientos para arrojar un poco de luz sobre el asunto. De entrada, diremos que los aparatos usados por las fuerzas de seguridad son de dos tipos: El llamado “de primera instancia” que tiene un valor orientativo -a pesar de su extrema precisión- es el conocido portátil con el que se sopla la primera vez que la policía hace la prueba a un conductor, bien por control rutinario o bien porque intuye que puede necesitarlo. Cuesta unos 400€, se revisa cada 3 meses y es calibrable, por supuesto, operación que el aparato realiza por si mismo antes de cada medición. Hay un segundo tipo de alcoholímetro -el denominado “evidencial”- que es usado cuando en las mediciones de primera instancia el sujeto da positivo por encima del límite. (Este matiz es importante porque el alcoholímetro de primera instancia detecta el consumo de alcohol incluso cuando éste está por debajo del 0’25 permitido aunque en ese caso, obviamente, no hay infracción). Este segundo aparato es más grande y su precisión, absoluta. Cuesta unos 8000€, también pasa sus revisiones y se autocalibra antes de cada medición. Es el que encontramos dentro del furgón policial en los controles y su lectura es la que se usa para realizar la denuncia final.

 

COMPROBACIÓN EMPÍRICA

Para comparar los resultados de los aparatos adquiridos por nosotros en comercios, con los usados por la policía hicimos un sencillo experimento: nos presentamos en la comisaría con una caja de cervezas -previa cita, evidentemente- y nos encerramos en una dependencia con nuestros anfitriones. Antes, estos habían prometido dejarnos salir de ella… siempre y cuando volviéramos a casa en autobús… Escogimos cerveza porque -aparte de ser la bebida alcohólica más popular- su efecto es rápido, tanto de subida como de bajada de sus efectos. Como “conejillo de Indias” utilizamos a Albert, colaborador habitual de la casa, y abnegado voluntario. Puede parecer incluso divertido su papel pero, en realidad y si lo pensamos un instante, no es nada agradable “pimplarse” sin ganas una cerveza tras otra para provocar el mareo… La mecánica fue la siguiente: Albert se bebió una lata entera (33 cl., un tercio) y tras unos 20 minutos, que es el tiempo medio estimado para que el alcohol haga su efecto y se pueda detectar fiablemente, aumentamos la cantidad e hicimos las mediciones con los aparatos domésticos y con los oficiales. El experimento finalizó al superar los 0.25g en aire espirado, considerados límite legal. Dábamos por supuesto que, a partir de ahí, ya llegaban los problemas y la función de los dispositivos ya dejaba de tener sentido.

 

CÓMO SE REALIZA UN CONTROL

Cuando nos pare un agente para realizar un control de alcoholemia, nos preguntará si lo hemos hecho antes y nos explicará el procedimiento. Con el etilómetro de primera instancia realizaremos la primera prueba. Olvidemos eso de hacer ver que se sopla o hacerlo como si se tocara la trompeta: el aparato no va por presión, ni por tiempo, ni por la cara de esfuerzo que pongamos, sino por volumen de aire. Si no se hace bien, simplemente habrá que volver a empezar y el agente, además, se va poner en guardia. Si el resultado es positivo, pero inferior a 0,25 en aire: reprimenda del agente pero nos vamos con viento fresco y tan contentos. Si el resultado es de 0,25 o superior, entonces se realiza la primera prueba en el etilómetro de la furgoneta, y nos darán un rato hasta realizar la segunda medición. Durante ese lapso de tiempo aumentará o disminuirá nuestro alcohol en sangre, dependiendo de la cantidad y naturaleza de la bebida ingerida. Si en esta segunda medición arrojamos un resultado negativo… pues hemos tenido suerte. De lo contrario, procederán a cursar la denuncia en base a los resultados obtenidos en el aparato evidencial, que quedan reflejados en papel impreso.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA TASA DE ALCOHOLEMIA

Existen diferentes factores que facilitan el aumento de la tasa de alcoholemia: el alcohol caliente o con gas favorece la rápida aparición de la alcoholemia, con el estómago lleno se reduce la velocidad de paso del etanol a la sangre, por la noche es cuando el alcohol afecta más, las personas menores de 18 años y los mayores de 65 son más sensibles. Otros datos importantes son que, al igual peso y edad, y con la misma cantidad de alcohol ingerido, las mujeres presentan tasas más altas pero son más conscientes que los hombres sobre sus peligros al volante. El alcohol afecta diferente a una persona delgada que a una de complexión gruesa y otro factor destacable es que el hecho de estar enfermo o cansado potencia los efectos del alcohol en nuestro organismo.

 

LOS ALCOHOLÍMETROS PROBADOS SON:

TANITA PRECIO: 58,57 EUROS < Viene con las pilas montadas, y sólo hay que desprecintarlas. Las instrucciones son bastante completas y precisas en cuanto a tiempos y distancia del sensor, pero no garantiza una gran precisión.
CDP 128 PRECIO: 23 EUROS < Viene con pilas incluidas y funda para el aparato. Incluye instrucciones precisas sobre su uso y la distancia al sensor. A priori, preciso.
HUM PRECIO: 15 EUROS < Su aspecto y funcionamiento son exactamente iguales que los del CDP 110, pero viene sin pilas. Curiosamente, es más caro…
CDP 110 PRECIO: 12,70 EUROS < Hace las funciones de llavero, reloj, linterna de un LED y cronómetro (en segundos) Las pilas vienen incluidas. Las instrucciones son vagas y no precisan el sistema de medición ni la distancia al sensor. La lectura es mediante tres diodos LED que indican 0, 0,25 y 0.5g, por lo que la precisión es bastante vaga.