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1. Triumph Street Triple 6752. Más información3. Videos Triumph Street Triple 675
Con la Street Triple, Triumph ha atestado un duro golpe al cada vez más competido mercado de las naked de cilindrada media. presenta una imagen impactante y personal, heredada de su hermana mayor, la streetfighter speed triple (1.050 cc), y un comportamiento en carretera claramente deportivo, que proviene de su prima supersport, la Daytona 675. Con estas credenciales, la marca inglesa se posiciona en el sector con la naked más radical: Una motocicleta con carácter propio que no deja indiferente.
El primer vistazo, uno ya se da cuenta de que no está ante una moto común: la Street Triple se ve pequeña, compacta y poderosa, y tiene algo distinto... La forma del colín, así como sus contundentes escapes (laterales, junto al colín) le dan un aspecto bastante agresivo, y los faros, dos grandes círculos que, más que acoplados, parecen colgados en el frontal de la moto, le dan una gran personalidad y un cierto aire ‘retro’. Pueden gustarte o no (hasta que no te acostumbras a ellos, puede dar la impresión de que no pegan demasiado con el resto del conjunto, en una extraña pero bien resuelta combinación de retro y racing, clásico y moderno), pero esos dos grandes ojos al estilo ‘Cortocircuito’ (seguro que quienes fueron niños hace entre veinte y treinta años se acuerdan del simpático robot de la película de John Bardham) le dan a Street Triple un toque muy particular. Por supuesto, cumplen a la perfección su función, así como los retrovisores, que salen del manillar, junto al límite interior de las empuñaduras, y no desentonan en absoluto en el conjunto. También quedan perfectamente integrados los intermitentes, pequeños, triangulares y transparentes, que apenas sobresalen. A pesar de su aspecto radical, la postura de conducción es cómoda: vas bastante erguido sobre el asiento (amplio y mullido, cómodo), con los brazos abiertos (el manillar es ancho), y los movimientos sobre la moto resultan fáciles y naturales, aunque, para pilotos altos, quizás las piernas queden un poco demasiado flexionadas. Menos fácil lo tiene el pasajero/a: su asiento también es confortable, algo pequeño, pero el handicap está en la falta algo donde agarrarse. No hay asas, ni laterales ni posteriores... algo que, unido al carácter radical del motor, la Triumph no es la mejor moto para viajar acompañado, a menos que la persona que sujeta el manillar trate con extrema suavidad el puño del gas.
EMOCIONES FUERTES
Suavidad... Por supuesto, circulando en moto, hay momentos para todo, y el sentido común, primero, y las leyes, segundo, hacen aconsejable rodar sin estridencias. Pero, amigo, la Street Triple puede servir para todo, o casi todo... pero no ha sido creada para ir de paseo. No. La Street Triple es para los amantes de las emociones fuertes, para sentir el poder de los 108 caballos de potencia que ofrece el motor tricilíndrico, y, sobretodo el placer de controlarlos. Si la imagen de esta joya ya sugiere sensaciones especiales, el rugir de su motor, nada más pulsar el encendido, lo confirma: un sonido agudo, intenso, nervioso... como si, con tan sólo el ralentí, sin ni siquiera tocar el puño del gas, el propulsor ya girara a altas revoluciones. Una sensación que se confirma cuando por fin llega el esperado momento de conducir la Street Triple. El motor responde (y de qué manera) inmediatamente a la órdenes de tu puño derecho, así que, sobretodo en los primeros compases, hay que conducir con prudencia para ir acostumbrándose al carácter bravo de nuestra montura. También sorprende al principio la dureza del cambio, y cuesta horrores encontrar el punto muerto... si eres demasiado suave no se mueve de la marcha en la que estás, y si tratas de ser más brusco pasa directamente a la siguiente, sin que se encienda la ‘N’ en el salpicadero. Tan sólo después de bastantes kilómetros, en ciudad y carretera, logré familiarizarme con el tacto del cambio, y pude detenerme en los semáforos sin perder la mitad del tiempo de espera buscando el dichoso punto muerto... Aparte de esto, que no ayuda en el tráfico urbano, sus reducidas dimensiones y su ligereza (167 kilos, más ligera que la mayoría de sus competidoras) hacen de la Street Triple una moto ágil en ciudad (además, ni intermitentes ni retrovisores sobresalen demasiado), pero su escaso ángulo de giro no ayuda a desenvolverse con naturalidad entre los obstáculos de la urbe. En parado, no resulta difícil de mover, pero el ángulo de giro supone también un inconveniente, así como la ausencia de asas para el pasajero. Pero, debido que no pesa mucho, y a sus reducidas dimensiones, no cuesta moverla.
BIEN EQUIPADA
El cuadro de mandos es muy completo, y fácil de leer: en la parte derecha se encuentra el indicador de velocidad, que es digital, y el tacómetro, convencional (esférico con aguja). Lleva una línea de luces colindante, mucho más vistosa pero mucho menos precisa, que se puede programar para que avise al superar un determinado régimen: si la subida de vueltas la indica en luces azules, cuando superas el límite lo marca en rojo. Muy útil para no perder puntos en los radares, o para hacer el rodaje. La parte izquierda del salpicadero consiste en una pantalla digital en la que disponemos de todo tipo de información: reloj, indicador de marcha, indicador de nivel de aceite chivato de reserva (se echa de menos un indicador de nivel de gasolina), y las distintas funciones que ofrece un completo ordenador de a bordo: velocidad media, velocidad punta, cuentakilómetros parciales y totales, tiempo por vuelta, y consumo x 100km. Esta opción la usamos el día de la prueba en carretera, y la verdad es que, a pesar de que las sensaciones a bordo de la Street Triple son radicales, su consumo por carretera no es excesivo si no exprimes el mango: 6,8 litros/100km, aunque hay que tener en cuenta que rodamos en autopista sin sobrepasar los límites legales (para lograrlo con esta moto hay que estar atento, ya que la aguja del cuentarrevoluciones sube enseguida), y por carreteras lentas, muy viradas, donde pudimos disfrutar a lo grande de la gran respuesta que esta moto ofrece en bajos y medios. No es la mejor moto para llevar carga: apenas dispone de espacio (bajo el sillín caben el kit de herramientas, los documentos, y poco o nada más), y, si de lleva pasajero, apenas queda espacio para que el piloto lleve una mochila.
¡QUÉ GOZADA!
Naturalmente, el mejor terreno para disfrutar de la Street Triple es la carretera, y cuánto más virada mejor... Las sensaciones que ofrece el propulsor tricilíndrico, derivado de la Daytona (en realidad es el mismo, pero con distinta configuración de cambio y distribución de potencia, de forma que gana en bajos y medios perdiendo algo de punta), son fantásticas sin necesidad de alcanzar puntas de velocidad elevadas: la respuesta del motor es sensacional desde abajo del todo, y siempre se siente lleno (69Nm de par motor) con una entrega de potencia muy directa pero, a la vez, muy lineal y progresiva, sin oscilaciones... lo que se traduce en un comportamiento radical (¡acelera como un demonio!), pero muy noble. Además, la Street Triple se muestra ágil, ligera y precisa en los cambios de dirección, gracias al chasis basculante de aluminio, heredado directamente de su prima supersport, y al buen funcionamiento de las suspensiones Kayaba, horquilla invertida de 41mm delante y, monoamortiguador detrás, ajustable en precarga (¡ojo! la llave necesaria no viene en las herramientas de la moto). Los frenos, Nissin de dos pistones delante, con doble disco flotante de 308mm, y monopistón detrás con monodisco de 220mm detrás, ofrecen una potencia de frenada más que notable. Además, calza de serie neumáticos Dunlop Sportmax Qualifier, toda una garantía de agarre.
La respuesta al salir de curva es espectacular, abres gas y sube de vueltas sin contemplaciones, y enseguida estas entrando en la siguiente, jugando con el freno motor y la potencia de los Nissin para entrar en la trazada correcta, con aplomo y agilidad. Sin duda, la Street Triple es la naked de cilindrada media de prestaciones más deportivas, así que sólo tienes que elegir una buena carretera, encontrar tu ritmo, y enlazar curvas, y más curvas hasta que te hartes, o tengas que repostar (algo que, probablemente, sucederá mucho antes), embriagado por el particular sonido de su motor, controlando su tremenda respuesta, e inclinando la moto con decisión en cada viraje. No verás la hora de bajarte de ella… En vías rápidas, el handicap de esta Triumph, como de todas las naked, es la aerodinámica, ya que la protección es nula... aunque puedes ponerle una pequeña pantalla delantera (la marca ofrece un completo catálogo de accesorios), pero tampoco será de gran ayuda. Por motor, ningún problema, al contrario: tal como está la cosa en cuanto a leyes y radares, hay que estar atento para no circular a velocidad ilegal, puesto que la Street Triple supera enseguida los límites establecidos. Como ya he comentado, la postura de conducción es cómoda, por lo que el único inconveniente para viajes largos es la ausencia de protección aerodinámica.
CONCLUSIÓN: UNA JOYA PARA ENTENDIDOS
La Street Triple de Triumph es la naked más radical de cilindrada media, con unas prestaciones superiores a las de sus competidoras. Esto la convierte, junto a su imagen, atractiva y diferente, y su ajustado precio (7 9,28 euros, matriculada en península) en un caramelo muy apetecible. Bonita, divertida, radical, es perfecta para quienes quieren disfrutar de una montura de claro carácter deportivo en carretera (sin las incomodidades propias de las supersport, como una postura de conducción extrema), apta también para uso doméstico en ciudad o desplazamientos cortos o medios. Pero no es una moto para todos los públicos: la Street Triple requiere un grado de experiencia y pilotaje superior a otras motocicletas de comportamiento menos radical, así que, si por un lado es una auténtica joya para motoristas curtidos ávidos de sensaciones y un toque personal, no es una buena opción para principiantes, o como primera moto grande. La bravura de esta Triumph puede sorprender al piloto inexperto, y superar sus capacidades… como un somelier ante un vino excepcional, hay que tener cierto bagaje para distinguir y saborear la excelencia. ¿Estás preparado?
ESTILO TRIUMPH
Optar por una motocicleta Triumph supone toda una declaración de intenciones ante las superventas japonesas. Es cierto, y queda claro en la prueba adjunta, que en muchos aspectos la Street Triple no tiene que envidiar a sus rivales niponas, más bien lo contrario… pero la legendaria marca británica es algo más que un fabricante de motos; es la tradición, la historia y el orgullo motociclista de un país de gran tradición motera, a pesar de sufrir un clima nada amable para los amantes de las dos ruedas. El diseño de las Triumph ya es de por sí particular, pero, por si quieres personalizar aún más tu máquina, la marca ofrece un amplio catálogo de accesorios: guardabarros delantero y protectores de cadena de fibra de carbono, kit de luces traseras con led transparente y colín monoplaza, pantalla delantera (disponible en color o ahumado), quilla, alarma, bolsas para equipaje… las posibilidades de modelar a tu gusto la Street Triple, que está disponible en tres colores, verde roulette, blanco fusión y negro jet, son amplísimas. Y si con los accesorios no tienes bastante, Triumph ofrece también una extensa gama textil, desde trajes y chaquetas de cuero, botas y guantes hasta ropa casual, para quienes conciben su moto como algo que su vehículo. Cada día son más los fans de la marca británica en España, y es que Triumph ha dado con sus últimos modelos un salto de calidad importante, con un apuesta claramente innovadora y deportiva en sus últimos modelos (Daytona, Speed Triple, Street Triple), pero sin perder sus raíces en las legendarias ‘cafe racer’, y cuidando su sello clásico con modelos como la Rocket III, o las míticas Thruxton o Bonneville. El buen trabajo realizado en la factoría de Hinckley no ha pasado desapercibido a los motards españoles, y Triumph ha incrementado sus ventas en un 50% en 2007.
Video sobre la nueva Triumph Street Triple 675:
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Soy propietario de una Street triple y despue´s dehaber probado casi todo en moto, puedo afirmar que es extraordinaria, sería ideal si dispusiera de un semicarenado,el motor es ideal bajos,medios altos..(12500 rpm) y su sonido junto con la admisión es sobrecogedor,la estabilidad irreprochable incluso a alta velocidad entra en cualquier curva sin inmutarse,si no la pruebas no lo creerías. Es adictiva. Saludos....
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