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Triumph Rocket III Touring: Grande para todo

MotoViva nº 054

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Reconozco que, a priori, no tenía ninguna razón sólida para dejar que mis ilógicas dudas sobre esta Rocket III Touring tomaran verdadero cuerpo antes de comenzar la prueba. pero resulta inevitable, a veces, dejarse llevar -aunque sea mínimamente- por experiencias anteriores ya sea con un modelo similar o con otro de otra marca...

Sin embargo, las ganas de probar motos nuevas siempre vencen a esta primera reacción, que no deja de ser pasajera. Salgo del concesionario de Proeuropa tras disfrutar con la cara de Nacho y lo orgulloso que está del modelo. La primavera ya anuncia el verano aunque esta mañana el día promete lluvia... así que tendremos una buena primera toma de contacto para ver la reacción de semejante monstruo ante las inclemencias meteorológicas.

Touring "Of course"


Se nota claramente que esta versión Touring está tremendamente estudiada por los ingenieros de Hinckley para hacer bien su trabajo devoramillas ya que, la verdad, a medida que la miro me cuesta cada vez más encontrar la primera Rocket original bajo esta piel rutera. El nuevo modelo sólo comparte con sus antecesoras los espejos, el conjunto de discos de freno y pinzas delanteras, el motor y el piloto trasero. No me cabe duda: esta tiene que ser exactamente la “moto insignia” que siempre tuvieron en mente la gente de Triumph. Algo así como la Road King para Harley-Davidson de la que, por cierto, la británica está llamada a convertirse en competidora... en cierta medida. Estamos ante una Touring tan completa que casi lleva a pensar que las otras fueron simples ejercicios de estilo antes de llegar a la definitiva. Estéticamente ofrece muchos cambios respecto a la primera versión de 2004 y la posterior Classic pero los cambios estructurales también se notan rápido y sin tener que echar mano de la ficha técnica. La rueda trasera ya no es tan ancha (pasa de los tremendos 240 mm a unos racionales 180 mm) para poder alojar las maletas sin que la moto tome unas medidas mastodónticas con lo que el bastidor es también más estrecho en la parte trasera. La rueda delantera es ahora de 16 pulgadas lo que hace que sea algo más manejable que los dos modelos anteriores.

El motor, aunque sigue siendo el más grande de producción en serie del mundo con sus 2.294 cc , experimenta también cambios en la parte técnica para adecuarse al estilo y filosofía de esta tercera generación Rocket. La inyección ha sido modificada perdiendo caballos (de 140 a 107 a 5.400 rpm) pero ganando par hasta… ¡209 Nm a 2.000 rpm! Y se nota, vaya si se nota. Los frenos también han mejorado y responden perfectos en carretera abierta y en las curvas, donde ayudan mucho a la hora de enderezar la moto en la salida si tenemos la necesidad. La horquilla, que es ahora convencional de 43 mm, mejora notablemente la estabilidad y aplomo al tren delantero. Una moto así lo necesita más que la capacidad de cambiar rápidamente de dirección y la parte ciclo de la de Hinckley cumple perfectamente. De hecho, el tarado general de la amortiguación nos pareció incluso excesivamente duro en algunos momentos pero con una moto así más vale que sobre y los kilos se mantienen bien pegados al asfalto en todo momento.

La hora de la verdad


Tras el primer contacto con la lluvia y las calles de Madrid como protagonistas de algún que otro susto por culpa del líquido elemento y los pasos de cebra pintados con esa pintura antimoto, el día promete finalmente ser bueno para disfrutar de este AVE de dos ruedas y me encamino hacia el Puerto de Canencias, a las afueras de la capital.
Cargo las maletas (que se abren con la misma llave de contacto) con el traje de agua y algunas cosas más y me sorprenden por su gran capacidad. Me detengo un instante para ver como se desmontan rápidamente y de manera sencilla actuando sobre dos tornillos de cuarto de vuelta, aproximadamente, que se ven en el interior. Como es lógico, la Rocket III Touring se encuentra muy cómoda por la autovía, donde despliega todo su potencial y parece pasear en lugar de circular a 120 Km/h. Los adelantamientos los realiza con pasmosa facilidad incluso en la marcha larga, con una respuesta dócil (gracias al cárdan) y a la vez que contundente. Sin duda se nota que queda mucho ‘talento’ -léase par- dentro del motor. En la práctica, por carretera, estamos ante una moto monomarcha, capaz de sacarnos de cualquier apuro a base de bajos y capacidad de recuperación. El tricilíndrico sube de vueltas con más facilidad que un V-Twin al uso -pretende justamente eso dicha configuración- aunque le da un tacto más eléctrico que no gustará a los puristas de las Touring bicilíndricas tradicionales.

El parabrisas (que está disponible en dos tamaños y que se monta y desmonta de las horquillas fácilmente) me despeja perfectamente del viento innecesario y de todos los bichos de la carretera pero sin convertirse en cementerio de insectos… buena prueba de su aerodinámica. A la hora de subir por el puerto, la cosa cambia. Ni mejor ni peor, diferente. Los 362 kg se notan (resulta que ahora me acuerdo de mis primeros prejuicios y me parece que la primera Rocket no era tan pesada) y su distancia entre ejes de 1.708 mm no ayuda mucho en los giros cerrados. Lógico, ¡qué esperaba! Pero el tremendo par (que no deja nunca morir al moto en marchas medias y altas) y la dirección, que encuentro más suave que en anteriores modelos, ayudan y compensan el asalto. Al rato, ya disfruto de la máquina y los kilómetros caen en mis riñones cómodamente gracias a que la posición de conducción no varía lo más mínimo respecto a la de la autovía y el ancho manillar (muy echado hacia atrás), las grandes plataformas (ojo que avisan en cada curva) y el asiento-sillón hacen buena su elección. La jornada termina bien. Llegando a Madrid, y con un buen ritmo de marcha, me encuentro con un par de ‘erres’ con dos superpilotos de esos que van en vaqueros, zapatillas de pádel, casco réplica Valentino y cazadora vaquera, tratando de vacilarme un poco. Ella, la Rocket, no se siente intimidada pero acelera y acelera y… la verdad es que no recuerdo dónde quedaron las dos japonesas. En fin, carácter tiene esta chica y se agradece mucho en estos tiempos en los que demasiadas motos salen de fábrica con demasiada poca personalidad.

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1 comentarios a "Triumph Rocket III Touring: Grande para todo":

  • GENI (Anónimo)  dice (29 / 09 / 2009):

    despues de casi 6.000 km en esta maquina, y un buen recorrido por los picos de Europa este verano, tengo que deciros que es extraordinaria, en comodidad, mecanica, pesada en parado, pero sorprende su agilidad en marcha, recupera fantasticamente, y si que es cirerto lo del chorro de calor hacia en cuerpo, en fin la tengo hace 6 meses y estoy encantado con ella

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