Volver

Portada » Entrevistas » Competición motos » Tercer grado: Julián Simón, un hombre moto

Top artículos

Tercer grado: Julián Simón, un hombre moto

MotoViva nº 071

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  José María Marfil 

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

  1. Julián Simón
  2. Bajar a 125

Me alegra especialmente ver ganar a pilotos como Julián. Chavales que han llegado a lo más alto en este deporte gracias al talento, el trabajo y la ambición por ganar sin la ayuda de un talonario o la fuerza de unos apellidos. Me recuerda a Ricardo Tormo. Sólo ha necesitado recuperarse físicamente y buen material, para demostrar de lo que es capaz: ser campeón del mundo.

Julián Simón¿Cómo empiezas en esto de las motos?
Cuando tenía algo menos de 3 años mi padre y mi tío me compraron una Italjet 50. Cuando se hizo pequeña, pasé a una Kawasaki 60cc y a partir de ahí, empecé con el motocross y las carreras.

¿Quién estuvo detrás ayudándote?
Mi tío. Él me ayudaba con todo, motos, entrenos, carreras, etc. y por supuesto, fue importantísimo el apoyo de una empresa; Puertas Artevi. Sin ellos no hubiéramos podido seguir adelante. En el 93 llega mi primer título de campeón de España de motocross en la categoría de alevín. Seguí en motocross hasta 1 999 con muy buenos resultados.

Con un futuro prometedor en el Motocross, ¿por qué cambias a la velocidad? Puertas Artevi, el patrocinador vinculado a nosotros desde el principio, nos dijo que había llegado el momento de apostar por un cambio. Ellos eran partidarios de seguir, pero sólo en velocidad y es lo que hicimos. Todos sabemos que la velocidad tiene una repercusión mucho más amplia y que además incluye la televisión y eso para un patrocinador es muy importante.

¿Te costó adaptarte a la nueva disciplina?
Tuve que empezar a practicar y a adaptarme a ese nuevo mundo. Al principio no me gustaba demasiado, pero, poco a poco, fui tirando más, conociendo la especialidad y empezando a sentir sensaciones muy bonitas. Afortunadamente, sigo sintiéndome bien.

Para no gustarte, no te fue nada mal. Nada más llegar, ganas la copa Aprilia en 50 cc y 125 cc. En 2001 y 2002 corres el CEV dentro del Movistar Júnior Team y de ahí, al mundial de la mano de Angaia Racing con una Malaguti 125. ¿Te costó mucho adaptarte al mundial?
No, No me costo mucho. Lo que sí me costó fue acostumbrarme a estar en posiciones tan retrasadas. Desde pequeñito, siempre había estado delante, era un piloto de éxito. Acostumbrado a ganar carreras. Y de golpe, verte tan atrás y sin tan siquiera poder sumar puntos, aquello fue difícil. Cuando empiezas, puede ser relativamente fácil destacar y ganar, pero llega un momento en que te cruzas con nuevos rivales, va subiendo el nivel y es cuando ganar se vuelve muy difícil. Pienso, que ese es uno de los momentos clave en la carrera deportiva de un piloto que debe ser capaz de superar.

Debe ser duro para un adolescente estar lejos de casa, en un equipo profesional.
La verdad es que para mí, no. En todos los equipos en los que he estado siempre me han acogido muy bien. Con muy buen ambiente. El primer equipo en el que estuve era italiano. Muy bueno por cierto (n.d.r. Angaia Racing). Allí, además de enseñarme italiano, me ayudaron a entender un poco este mundo, a vivir las carreras y hacerme más fuerte.

Ya eras profesional. ¿Recuerdas tu primer sueldo?
Con 16 años empiezas a ganar un poquito, no recuerdo las cantidades, pero era muy poco. Mi primer sueldo verdadero fue en KTM, Ahí si que se puede decir que era ya un profesional.

En Angaia Racing te ven maneras y para 2004, preparan una Honda RS125 con kit. Realizas una temporada brillante. Empiezas a recibir muchas ofertas para 2005. ¿Porqué te decides por KTM?
Sí, recibí varias ofertas entre ellas la del equipo de Aspar. En un primer momento iba a ir al equipo de Jorge, pero finalmente no fue así.. Era muy joven, no tenía aún las cosas claras y bueno, tanto la gente que me llevaba como yo finalmente nos decidimos por KTM. No estuvo bien la manera en que lo hicimos, para nada. Tenía una deuda pendiente y ahora estoy muy contento de poder ofrecer al equipo Aspar todos estos éxitos y así tapar aquello, que en su día, dejo alguna que otra herida abierta.

Creo que eres de los pocos pilotos de 125 que se ha subido en prácticamente todas las marcas, Malaguti, Honda, KTM, Aprilia. Háblame de ellas de sus virtudes y de sus defectos.
Son todas más o menos iguales. Todas tienen un freno y un acelerador. Donde te puedo garantizar que está la verdadera diferencia es en el equipo Aprilia. Sus conocimientos, sus ingenieros, sus técnicos y una estructura tan potente como la del equipo Aspar, son los que te dan la fuerza para ganar. Tanto en 125 como en 250. Esa es la gran ventaja. Técnicamente, la Aprilia está un paso por encima. En chasis y en motor. Aunque para mí, lo más importante es que este es el primer año que llevo una moto competitiva totalmente oficial.

En 2006, cuando todo parecía que iba viento en popa, aparece la primera lesión grave. Fractura de fémur, quirófano y una dura rehabilitación ¿Qué te pasó por la cabeza en esos momentos?
En la vida de un piloto, debes aprender a afrontar momentos duros. Te puedo garantizar que aquello fue muy duro. Sobre todo, porque sucedió en un momento de mi carrera deportiva en la que estaba empezando a destacar. Por fin había conseguido una moto buena y una oportunidad para demostrar hasta donde podía llegar. Aquello lo trunco todo un poco. Pero en cualquier circunstancia siempre tienes que intentar sacar algo positivo En el hospital, gracias a la presencia de mi novia y mi familia, me reforcé mentalmente y pude recuperarme del todo.

Julián SimónEn 2007 das el salto a la categoría de 250 con la NSR de Alberto Puig. Finalizas la temporada en novena posición. ¿Cómo valoras tu primera temporada en 250?
Recordaré toda la vida el primer entreno con aquella moto. Nunca antes me había subido a una 250 de GP y fui muy, muy rápido. Recuerdo que también estaba Andrea Dovizioso con la misma moto, y llegamos a rodar mas rápidos que él. Ese año demostramos ser muy rápidos en una las primeras 10 vueltas de carrera, pero después, por culpa de un problema físico importante, me veía obligado a bajar el ritmo. Un problema muscular en los brazos que han tenido otros pilotos. Se conoce como síndrome compartimental. En su momento, decidimos operar pero no resultó del todo bien, y no por error médico. El problema es que el tipo de intervención que me hicieron, con pequeños cortes en la fascia, parecida a la que le habían hecho a otros pilotos. Conmigo, no funcionó. Yo necesitaba grandes cortes en el antebrazo para descomprimir el músculo y conseguir que se regenerara del todo. Ese fue el gran problema que me impidió rendir como antes ya que, tanto la moto, como el equipo técnico eran muy buenos.

En 2008, sigues bajo el paraguas de Repsol y Alberto Puig en 250, cambiáis a KTM y tampoco llegan los resultados.
En 2008 seguíamos arrastrando los mismos problemas físicos. A mitad de temporada decidimos operar de nuevo, y ya iban tres intervenciones quirúrgicas. Pero esa vez se tocó el músculo con la profundidad suficiente. A partir de aquel momento, te puedo garantizar que el cambio fue radical. De hecho, no sé si te acordarás, pero las últimas carreras fueron muy buenas. En parte, gracias a encontrarme físicamente mucho mejor y también, por la tranquilidad de saber que el año próximo estaría, en un buen equipo. En el Aspar Team y con una 125 buena. Pero lo más importante es que físicamente ya me encontraba mucho mejor y eso me ayudó bastante a todos los niveles.

Que paradoja, en el momento en que todo parece que se resuelve, Alberto Puig deja de creer en ti

Alberto, viendo que las cosas no salían, empezó a no estar contento. Él era responsable de una empresa y como tal, tenía su opinión al respecto, que no coincidían del todo con la mía. Yo sabía firmemente que no conseguía estar delante por los problemas físicos. Él igual también, pero no estaba tan convencido. Pero claro, en una empresa, cuando las cosas no van bien, el que tiene que tratar de solucionar los problemas es el dueño. Él tomó sus decisiones, que yo no compartía y así acabo. No hubo nada más. No tuvimos ni enfrentamientos ni nada por el estilo. Hasta cierto punto, yo también entendía, que con mis resultados no podía estar en un equipo del nivel que tenía el suyo en ese momento. Así que tuve que ser fuerte y bajar de categoría. Una decisión que finalmente me ha permitido disfrutar de una temporada muy bonita.

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (30 votos)




Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA