Volver

Portada » Entrevistas » Entrevista » Enrique San Francisco ¡Gracias por ser políticamente incorrecto!

Top artículos

Enrique San Francisco ¡Gracias por ser políticamente incorrecto!

MotoViva nº 063

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Rafael Cerro  Fotos  Sandra Ballester 

1. Enrique San Francisco

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Es uno de los nuestros y lo proclama con orgullo. Uno de los actores con más vis cómica de España, que no quiere ni oír hablar de ir en coche... empezó con una Impala y siguió con una Lobito; admira a Doohan, Schwantz y Gardner y es fan de BMW. Hace unos años sufrió un accidente terrible cuando un coche oficial se saltó un semáforo. Una imagen simbólica, sin duda...pese a eso engañó a su familia y sus amigos para seguir yendo en moto con una pierna destrozada. Lo han operado nueve veces.

Representa en el Teatro Fígaro-Marsillach de Madrid una versión muy libre de El enfermo imaginario de Moliére. Un clásico con el que muy pronto saldrá de gira por toda España y que merece, de verdad, ir a verla. En la realidad, sin embargo, Enrique San Francisco no es nada hipocondríaco. Está acostumbrado a la UCI, a las operaciones, al dolor...

Enrique San Francisco





















Como tantos enamorados de la moto, ese fue el precio que -en un momento determinado de su vida- tuvo que pagar por su pasión motera. Bueno, en realidad, su pasión por la moto no tuvo tanto que ver cómo un maldito coche oficial que decisió demostrar que lo era. Afortunadamente eso no ha hecho ni un ápice de mella en el que es uno de nuestros actores más causticos y políticamente incorrectos...

No sólo eres motorista militante... Además haces proselitismo anti-coche...
“Sí y sí. El coche es un coñazo. Yo coche propio no tengo. He tenido coches por cuestiones de trabajo pero siempre esporádicamente. No es algo que me entusiasme y por mi trabajo estoy acostumbrado a que me lleven o recojan un taxi, así que no lo necesito. Además, ¡qué narices! mí me gusta la moto y ya está”.

Y de entre todos los coches ¿odias aún más a los oficiales? ¿Cómo fue el accidente que casi te costó una pierna?
“Yo iba a pasar Neptuno con el semáforo en verde. Iba a sesenta; llevaba entonces la K1200... Voy a pasar y, de pronto, del Ritz bajan mangadas veinte motos. Pero, además... ¡con el semáforo en verde para nosotros! Para mí y para los que también estaban esperando para pasar, claro... Yo, con esa habilidad digna del buen conductor de máquinas... porque llevaba una que pesa trescientos kilos y llega a doscientos ochenta kilómetros por hora… No se... Quizás si hubiera llevado una bóxer igual me hubiera salvado la pierna... pero el caso es que yo los esquivé. Esquivé las motos, esquivé el coche oficial y cuando paro en medio de la plaza para cagarme en su… con perdón, el tonto que viene detrás me da un golpazo en la rueda de atrás. La moto se desplazó setenta metros... Porque lo peor, tú lo sabes que eres motero, es que la máquina se quede contigo... y yo me quedé en la misma postura en la que estaba ¡pero con la máquina encima de la pierna y sus trescientos kilos más la inercia que se puede calcular en cincuenta! Pues eso, que se me cayeron encima de la pierna trescientos cincuenta kilos de moto alemana. En resumen, que el coche te tira y te rompe en treinta trozos una pierna, desde la meseta tibial para abajo. Sin tocar el pie, afortunadamente, porque eso es lo que me salvó”.

Enrique San Francisco¿Y cómo narices reconstruyeron los médicos una pierna rota en treinta trozos?
“Pues esto, un tío cojonudo que se llama Galindo. Me llevaron a la Clínica Moncloa, me hicieron las radiografías y me iban a amputar la pierna de rodilla para abajo. Entonces llamaron a Galindo, que estaba de vacaciones, y él preguntó cómo era yo físicamente. Le contaron que era muy delgado, muy fibroso, y prescribió que me hicieran pruebas de corazón. Lo tenía de hierro, afortunadamente, y entonces me operó. La primera operación fue de once horas seguidas. Tuvo que descansar media hora. Ése era el problema; que era una operación que no se podía hacer en dos partes. Había que terminar la pierna y reconstruirla entera de un tirón. Después me han hecho ocho operaciones más. Y luego los hierros, estar en silla de ruedas… me lo he pasado muy bien, como ves”.

Pese a eso, ni se te pasó por la cabeza dejar la moto..
“Al contrario. Para nada. Me había hecho, sin que lo viera mi padre, una pieza para llevar las muletas en la moto. El momento en el que me sentí más libre en toda mi p…vida fue cuando bajé con las muletas y el portero de casa me subió en la moto porque yo no podía. Me fui por la carretera de La Coruña y... En mi p…vida me he sentido igual. Fue el único momento de verdadera felicidad después de haberlas pasado como las había pasado... es que me tiré seis meses y medio colgado de un cable…sin moverme, en la misma postura, colgado de un cable... Sólo podía mover esta mano. Cogí la moto y ya no la dejé, claro. A partir de ahí, me hice otro aparato y era muy gracioso porque llegaba con la moto a casa de mis amigos y tenía que llamar por el móvil para que bajaran a desmontarme de la moto. Todavía no podía hacer con la pierna el movimiento de bajar. Lo que sí podía, una vez me ponía, era llevarla”.

-Te pareces a Doohan. Se destroza una pierna y sigue corriendo. Llegaba con las muletas a la moto, se subía, ganaba un Gran Premio y ¡no podía bajarse de la moto!
“Era una maravilla, Doohan. A mí me encantaba. Pero el más grande que había era Wayne Gardner. Y el gran Kevin Schwantz, que…
-... Que se parece a ti.
“Bueno, sí, tiene la misma pinta de loco, además. Yo tengo muy buenas referencias de él, porque yo soy muy amigo de Ángel de toda la vida, de Nieto. Y me ha contado que Kevin es un tío cojonudo. Su conducción era espectacular. No era regular, pero cuando estaba inspirado era Dios: no se le podía ganar”.

¿Por qué te gusta tanto ir deprisa, algo tan políticamente incorrecto?
“...Y voy a ir al Infierno, pero visto ahora cómo está el Cielo, yo creo que mejor me voy allí abajo. Déjalo, vamos adonde haga falta. ¿Quieres un poco de sándwich, mi amor? [Enrique está cenando mientras hablamos tras la función de la noche].
¿Lo de “mi amor” va por mí?
No, no, por la señorita fotógrafo que te acompaña, que es mucho más aparente.

Tienes 54 años. ¿Cuál fue tu primera moto?
“Empecé, con once años, con una Montesa Impala. La segunda, una Bultaco Lobito. Yo tengo, como dices, cincuenta y cuatro años. En Barcelona, donde yo me crié y aprendí, todos llevábamos motos de pequeños. Allí hay una cultura de la moto mucho mayor y se nos respeta más. Y lo siento, porque yo soy del Real Madrid y no del Barça [se ríe] El Barça nos gana y, además, allí se va mejor en moto. Me gustaría decir lo contrario, porque soy merengue total... pero no puedo.


Los pasos de cebra madrileños son un buen ejemplo de ello...
“Antes de que me termines de preguntar yabte lo digo... son unos hijos de p…porque lo de los pasos de cebra, cuando llueve, es una vergüenza. Hay una pintura que en los países de la Unión Europea se está ya usando y no desliza. Yo he visto peatones caerse en un paso de cebra mojado. Se ha cobrado caderas de gente mayor para aburrir. Es de vergüenza y lo saben. Es inhumano”.

1. Enrique San Francisco

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (73 votos)




Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.

2 comentarios a "Enrique San Francisco ¡Gracias por ser políticamente incorrecto!":

  • Teresa (Anónimo)  dice (25 / 09 / 2009):

    Vaya papelon mas infame que hiciste en pasapalabra de esta semana....Pero peor lo hicieron ellos que regalaron el rosco al tal Antonio con unas preguntas propias de parvulario.....

  • Suly (Anónimo)  dice (24 / 07 / 2009):

    Solo decir que es un tÍo COJONUDO. FELICIDADES.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA