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1. Técnica2. Detalles motor
En el número anterior hablamos del sistema de refrigeración por aire. vimos que una de sus ventajas era la simplicidad y ausencia de averías, y uno de sus principales inconvenientes era la incapacidad para asegurar una buena estabilidad térmica del motor. cosa que con el sistema de refrigeración líquida conseguimos solucionar en gran medida, hasta el punto de llegar a compensar sobradamente sus inconvenientes, como el mayor peso, la complejidad mecánica, las averías, o el espacio a destinar para ubicar sus componentes (radiador, bomba, depósito de expansión, etc.).
Para qué sirve la estabilidad térmica?
Pues fundamentalmente para aumentar la resistencia mecánica. La práctica totalidad de las piezas móviles que integran el motor están expuestas a importantes variaciones de temperatura. En algunos casos (cilindro - pistón, válvula - guía, etc.) pueden llegar a los 400º centígrados. Con esas diferencias térmicas, las dilataciones y contracciones de las piezas metálicas en contacto físico son constantes. Y para conseguir la necesaria fiabilidad mecánica, deberemos procurar que trabajen a temperatura constante. Todas estas piezas se ensamblan con unas determinadas tolerancias de montaje. Las tolerancias, o distancias de separación, se calculan para que a una determinada temperatura, llamada temperatura de trabajo, se llegue a un compromiso entre el mejor ajuste posible con las menores pérdidas por rozamientos.
NI FRÍO NI CALOR
Si el motor se calienta en exceso y supera su temperatura “ideal” de trabajo, las piezas se dilatan más de lo previsto y los rozamientos se incrementan por encima de lo estrictamente necesario. La consecuencia es que además de aumentar el desgaste mecánico, disminuye el rendimiento del motor a causa de las mayores fricciones internas.
Otro tanto pasa si el motor está frío. En ese caso, las piezas aún no han dilatado lo suficiente para alcanzar el “tamaño de trabajo”. En esas circunstancias las “holguras” excesivas producen un efecto de torsión y “repique” entre materiales que también acaba incrementando el desgaste mecánico. Eso por no hablar del aceite, que en esos momentos aun no está en condiciones de ofrecernos la mejor lubricación. Por eso es importante no apretar nunca un motor en frío.
La mayor estabilidad térmica en los sistemas de refrigeración líquida permite a los fabricantes ajustar más las piezas sin correr tantos riesgos. De hecho la distancia de separación entre pistón y cilindro en un motor de refrigeración líquida acostumbra a ser de unas 3 centésimas aproximadamente. En uno refrigerado por aire, para evitar riesgos, acostumbran a ser más del doble. Pero hay más ventajas. Los motores con refrigeración líquida son menos ruidosos por el efecto aislante del agua y por su mayor eficiencia, y ofrecen mejores cifras de consumo y contaminación.
MECANISMO DE REGULACIÓN
Gracias a la utilización de un elemento que actúa como intermediario en la evacuación del calor, podemos utilizar mecanismos de regulación térmica como el termostato, el electro ventilador, el radiador o incluso la velocidad del líquido de refrigeración. Es relativamente fácil reconocer un motor de refrigeración líquida. Si te fijas detenidamente, por las inmediaciones del motor, acabará apareciendo un radiador. Existen diversas modalidades que podemos clasificar por su líquido de intermediación: agua, aceite o ambos a la vez. Por su estructura: de circuito simple o doble. Por su sistema de propulsión, que puede ser forzado (por bomba) o “natural” (por termosifón) e incluso por su tipo de circuito (abierto o cerrado).
CIRCUITO SIMPLE DE AGUA
El circuito simple se utiliza en motores a los que constantemente se les exige elevados rendimientos como las 4T de off-road de competición o las 2T., sobre todo porque en este tipo de motores, a igualdad de vueltas, “sufren” el doble de explosiones que uno de 4T y necesitan una constante capacidad de refrigeración. Utilizando un símil de nuestra cocina tradicional, el proceso de evacuación del calor es algo parecido al popular “baño maría”, pero al revés. Las paredes de los elementos más calientes (base de carters, cilindro y culata) están conformados por una estructura de “tabique doble” por el interior de la cual circula el líquido refrigerante a una determinada presión. De que eso sea así se encarga una bomba que acostumbra a estar accionada desde el cigüeñal. El agua realiza un recorrido ascendente hasta llegar a la parte superior del radiador. Durante ese camino, el líquido refrigerante entra en contacto con las zonas “calientes” y absorbe las calorías sobrantes, de las que conseguirá desprenderse al atravesar el radiador en dirección descendente hacia la bomba. Momento a partir del cual inicia un nuevo el ciclo de refrigeración. En este sistema de circuito simple, el mecanismo de regulación térmica está directamente relacionado con el incremento de las revoluciones por minuto.
A mayor régimen de giro, teóricamente deberemos desprendernos de mayor cantidad de calorías. Pero como el caudal de agua que fluye por el circuito (recuerda que la bomba está accionada por el cigüeñal) está directamente relacionado con el régimen de giro, siempre tendremos la situación controlada. Si por algún problema el agua llegara a superar los valores recomendados (por encima de los 120 grados), el incremento de la presión en el interior del circuito podría llegar a ocasionarnos problemas. Para evitarlos, una válvula controlada por un muelle situada en el tapón del radiador, aliviará la presión del sistema evacuando el líquido directamente al exterior o a un depósito de expansión. En este último caso, cuando el motor se enfríe, el líquido volverá de nuevo al circuito de donde salió. Esta sencilla relación rpm/calorías para regular la estabilidad, como ya hemos dicho, sólo sirve para motores sencillos, de 2T o de corte “racing” de poca cilindrada. La gran mayoría de motos de carretera de media y alta cilindrada, recurren al sistema más común de circuito doble con termostato. Un sistema mucho más preciso pero también más complicado. Sistema del que nos ocuparemos en el próximo número.
La Yamaha TZ de GP, fue de las primeras en utilizar refrigeración líquida.

Detalle de una bomba de agua. En la base podemos ver perfectamente las aspas de la bomba que sirven para impulsar el agua. En la tapa se distinguen los orificios de entrada y de salida del líquido refrigerante.
Cilindro de Yamaha WR450F. En la parte central del cilindro se distinguen fácilmente las 6 canalizaciones por las que circula el líquido refrigerante.
Conjunto cilindro/pistón de WR450F. En la parte inferior de la imagen podemos ver la falda del pistón en contacto con la pared del cilindro. La exigua separación entre ellos es lo que conocemos como tolerancia.
Depósito de expansión. Nunca deberemos abrir el tapón si no estamos plenamente seguros de que el motor está completamente frío.
Tapón de radiador con válvula de regulación para la sobre presión. Cuando el muelle se comprime se abre la válvula de expansión.
Motor de KTM 80 2T de altísimo rendimiento. La refrigeración líquida es obligada.
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